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Hinchazones

“Pedraza está ahí nomás de Moyano y, por ende, ahí nomás de Cristina”. Jota Lanata.

Entre el 83 y el 89 se fue hinchando de inteligencia, más como la inteligencia debe crecer acompañada de otras encimas humanas que no se desarrollan en cuerpos con espíritus mezquinos, Jota Lanata se hinchó entre el 89 y el presente en sola pelotudez.

En tiempos de pobreza intelectual esas hinchazones parecen gordura, en tiempos de resuperación y recuperación del pensamiento social la inflamación solo ofrece la patética imagen de su tumefacción.

Tontera amoratada, silogismos elementales, veleidades resentidas, berrinches y envalentonadas de sets televisivos es lo único que ofrece este pobre fantasma de lo que alguna vez se prometió ser y jamás llegó a ser.

Me apena más una generación de pavos en cohorte que hoy se asombran de los que se supone es un cambio, una transformación, una  degradación en el caso más extremo. La verdad es menos sabrosa siempre, Lanata es un fraude, la falsificación de una ilusión colectiva de clase media, un porteño europeo más allá del bien y del mal, un irruptor en transgresión creciente, pero por todo ello y en consecuencia un tipo que, a pesar de las apariencias, es más boludo que gordo, más inútil que nocivo, más funcional que insurgente.

Ahora, lo que se dice daño…daño…es incapaz de hacerle daño a nada.

Porque de nada es gordo e hinchado de pura nada.

Se verà que no discuto el epìgrafe que encabeza este comentario. Es que a las hinchazones hay que ponerles hielo y a los hinchados…pena.

Tato Contissa, el Lunes, 25 de octubre de 2010 a la(s) 22:19 ·

 

 

Hoy estuve buscando

Hoy estuve buscando

Miré mi boca en el espejo

Hurgué en las comisuras buscando un nombre,

un beso,

una palabra joven y antigua

como jóvenes y antiguas son las marcas de la vida

los patios,

los recreos,

los árboles que humedecieron los abrazos.  

 

Hoy estuve tratando de traerte tironeada por tu nombre,

de la solapa del cuaderno invadido de poesías prohibidas

de segundos robados a las horas

de las horas robadas al colegio

Para poder aprenderte

Saberte

Y así saber de mí,

de lo que he sido

De lo que hizo que fuera lo que soy,

un poco,

un indicio,

una sospecha del hombre que se hacía.  

 

Hoy estuve preguntando por aquellos olores que tanto olían

por esos colores que apuñalaban las sombras en los ojos

y por los sabores que sabían a promesas

Y que habrían de cumplirse inexorablemente.  

 

Hoy estuve ordenando los cajones del alma

y encontré garrapateado de treinta años el poema perdido

el que llegué a creer que nunca había escrito

Y encontré

Y te traje

Y tuve las respuestas

Y ordené mi corazón  

Pude…porque el aire había cambiado

Porque la vida de la que somos escalones

trepa en las vecindades del invierno

como si fuese primavera.


(Este es uno de los poemas de pronta edición en un texto que se llama  «De Cajón»)

Tato Contissa, el Martes, 21 de septiembre de 2010 a la(s) 11:53 ·

Huella también pequeña

Encontré esta huella que no hace pie en nada que recuerde

No se parece a ninguna parte del camino

ni sabe a nada que la boca me guarde del pasado

La encontré perdida y sin apuro de extravío

Casi como si hubiese llegado

O como si nunca hubiese partido

La halle hablando muda de palabras escuchadas

y elocuentes de un idioma musical desconocido

Pude tocarla

Sentí que arqueaba el lomo como un gato ronronero

un terso y grato lomo combado de gato ajeno.

Me alejo un poco para que parta a su destino

Voy a seguirla con mi mejor ilusión planchada y perfumada

Con mi libro abierto de corazón en cuento

Entregado a esa marcha errática y feliz

Por el solo saber que va rumbo a tu encuentro.

Esa huella es pequeña y bella como vos

Y siempre te nombra

No la lastimes

Y dejala beber en el borde de tu sombra.

 

Tato Contissa, el Viernes, 26 de noviembre de 2010 a la(s) 19:21 ·

Intuición

No tengo ni llego al verbo que te tiene y no hay calle que me acerque

Sé que ese rincón tuyo es arco de mi esquina

Y que estos gestos tirados al aire andan buscando tus perfiles

No sé mucho más que eso

Que es todo lo que puede saber un beso que se sabe prometido

Venido del imperio y del vigor de la vida

Una perfección se tensa agazapada

Y sin saber tu nombre te hace amada para ser querida

Y espero

Con el alma quieta

Con la boca herida

Tato Contissa, el Viernes, 19 de noviembre de 2010 a la(s) 22:35 ·

La guerra de los cerdos

Bioy pintó la paranoia sufrida en el umbral de la vejez que produce la turgencia cercana de lo joven. Alguna vez sentimos eso. Después la vida, con sus promesas a cumplir que suelen cumplirse, desmiente la ferocidad de tales amenazas. Pero el relato y el atavismo quedan.

Quiero advertirles a los que pasamos los cincuenta, y a los de menos que no son sujetos ajenos a la mentira: hay un hato de hijos de putas que están envileciendo el simbolismo de lo joven porque, rendidos al sistema, lo perciben como un peligro y una inminencia de cambio. Estan en la TV, principalmente…C5N o TN…o América TV…no importa…están en todos lados.

Para ellos, no hay pibes militantes, pintores, poetas, laburantes, delegados, cirqueros, artesanos, músicos, diletantes, albañiles, vendemedias…solo hay pibes en pedo a la salida de los boliches.

Maldita mil veces la madre que los parió. Los mataron en los setenta…los hacen desaparecer de la realidad con virtualismo mediático en estas horas en las que sus seres nos son tan necesarios.

Cerdos…de una guerra que van a perder a favor de lo jóvenes que nos ponen los jóvenes de este tiempo nuevo de la Argentina.

Tato Contissa, el Viernes, 24 de septiembre de 2010 a la(s) 0:40 ·

La Hora de la Insidia

La muerte de Néstor Kirchner no ha mudado las desvergüenzas que buena parte de los líderes de oposición menearon durante los últimos dos años, solo las ha ocultado tras las pompas funerarias de los medios.

Algunos otros han agudizado la audacia al punto de hacer curiosas sugerencias fundadas en el presunto e inminente cambio de rumbo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Desde la grosería del oportunismo hasta la más miserable de las especulaciones todo un amplio espectro de manifestaciones insidiosas plagan la hora del post mortem.

La presidenta se tiene que poner más amigable con los mercados ( Wall Strett Journal) bajar los decibeles de la confrontación y avenirse a mejores tratos con la Iglesia y el Campo (Rosendo Fraga), desprenderse del peligro sindical de Moyano ( C5N, progresismo no peronista, PO, La Nación) reequilibrar las relaciones con los EE UU en desmedro de la vinculación Chávez-Evo- Correa (C5N, La Nación, Ámbito ), virar en definitiva de manera drástica y por razones que se desconocen el rumbo político y económico del país.

En el interior del espacio oficialista (o hacia su interior para ser más preciso) algunos tramitan el certificado de nacimiento del Kirchnerismo como prolegómeno, imagino, a la certificación de defunción del peronismo (Véase la nota de Caballero en el Tiempo Argentino de este domingo) y al ingreso en el estado purgatorio de todos sus antecedentes gorilas.

Parece que la consagración del proyecto político del Kirchnerismo ( de un peronismo indiscutible hasta por los más necios) dada en la manifestación pública de los días 27, 28 y 29, no hubiese ocurrido.

La presidenta ya está en la Rosada y sabe, sin que nadie deba recordárselo, que la profundización de las transformaciones iniciadas en 2003 son de su propio cuño.

A las doce de esta noche, termina la hora de la insidia.

Un 17 para Cristina

 

Tato Contissa, el Domingo, 31 de octubre de 2010 a la(s) 22:07 ·

El Chancho Huacho

Tengo un miedo que no me genera la máquina de amedrentar que digita el sistema mediático concentrado y el periodismo hegemónico de la Argentina. Se trata de un paradójico miedo racional. Me ha costado construir ese miedo, arribar a esa sensación de desasosiego que me produce el imperio de la locura resultado del permanente divorciar que esos medios hacen de la realidad y su relato.

Ese es el modo de violencia simbólica que este sistema, hoy desesperado, opera sobre nuestra cada vez más disminuida capacidad de comprensión de la realidad.

No hay un solo indicador económico que explique, siquiera por el absurdo, la necesidad de aplicar políticas de ajuste. No obstante hay algo indecible que el gobierno hace o no hace (si, hace o no hace) que pareciera reclamar esas políticas.

Esa necesidad supuesta (y sin asomo de fundamento) se expresó en la última elección legislativa, aunque jamás haya sido dicha palabra alguna que permita relacionar ese resultado con la Economía.

La oposición dura de la Argentina no deja lugar para establecer lo malo en el hacer del gobierno cuando lo bueno arranca siendo sospechoso y por lo tanto horrible.

Los mercados reaccionan con precautorio rechazo a las variables que bien podrían ser alentadoras en un mundo con una economía en permanente tránsito de crisis.

Una derecha desvaída, que parece haber abandonado su viejo precepto de proyectar a los mejores, habla por las bocas intelectuales subalternas de sus máximos exponentes contemporáneos.

En una prueba más del imperio del contrasentido se menea la pobreza originada por las políticas de ajuste como una de las razones para aplicar el ajuste. La desigualdad social ahondada por la desaparición del Estado y de la política se remediaría con menos Estado y menos política. La distribución no puede ser el resultado de la equidad materializada en derecho sino de generar supuestas condiciones para una utópica abundancia que a su vez producirá un mágico derrame.

Como este “ideario” se sostiene fuera de debate y por la negativa, ya que la palabra opositora se centra en la crispación oficial, los modos y la metralleta de epítetos, no hay posibilidad de desenmascarar toda la aberración que subyace a ese discurso. De allí la mitad de mi miedo.

La otra mitad deviene de la experiencia histórica. Quien aparece como el número uno para liderar el cambio de signo político de gobierno, léase Cobos, no da garantías de poder sostenerse más de un año en una hipotética gestión de gobierno.

Es por eso que los líderes del núcleo duro compiten por decir la sandez más grande y posicionarse a puro desquicio. En estos aquelarres la desmesura se vuelve peligrosa porque el capricho y la imprudencia suelen dar muy malas mezclas.

Si saben que no podrán saciar sus apetitos pueden apelar a cualquier extremo siguiendo la metáfora campesina del chancho huacho, que lo que no come lo destroza.

De ahí mi miedo pensado y completo.

Tato Contissa, el miércoles, 21 de octubre de 2009 a la(s) 21:29 ·

La música es la vida que ha decidido sonar en todos lados

La música conoce nuestra historia

Ha modulado penas y sonado en las heridas

Ha hecho tintines en los tintines de la risa

y ha puesto prisa y freno

a lo bueno y sentido de la vida.

 

La música ha acompañado

pero también ha sido guía,

escuela,

de todo lo que adentro vuela.

con pluma de alma y ala colorida.

 

La música ha conseguido su lágrima y su beso

la excusa del amor que los cuerpos acuerdan en los cuerpos

y la nota final del muerto amado

La música trae pasado

y nos empuja a los soles cada día

La música es la vida

que ha decidido sonar en todos lados.

 

La música señera, veloz y lerda

marca de pueblo, de Nación y patio

Cuerda que tensa la batalla

y ata el reposo del amante

y hacia adelante nos empuja

con voz y con silencios que nos canten.

 

Tato Contissa, el Lunes, 22 de noviembre de 2010 a la(s) 10:26 ·

El desencantador y la serpiente

Aguad remeda el gesto del boxeador pero sin el boxeo, sin el rival…hace “sombra”. Hace de intelectual que piensa el país, que lo sufre, al estilo Agüinis…apenas un matiz de diferencia con el rictus centenario de buena parte de la intelectualidad que recrea la autodenigración y el sentimiento de minusvalía. Pero Agüad no solo que ve desencanto en dónde nosotros no le vemos, sino que lo ve donde no lo hay. A estos intelectuales siempre el país los vence….o con los cartoneros “desafiando la falta de apego al trabajo de los argentinos” o con seis millones en multitud sacando la apacible alegrìa contra la insidia, el desaliento y la desesperanza sembrada a raudales sobre sus corazones por el sistema mediático concentrado, a diario e impiadosamente.
No Aguad, los argentinos no estamos desencantados, porque jamás nos resignamos a ser espectadores de la historia. Y donde haya un lugar en donde hacernos visibles pondremos en evidencia con nuestra alegría luchadora la maledicencia de los espíritus miserables.

Tato Contissa, el jueves, 27 de mayo de 2010 a la(s) 19:34 ·

Las cosas que dije en medio del silencio

Esto es de 2002. El Juego del Ahorcado. Ediciones Corregidor. Hoy con lo de Papel Prensa a la luz, esto parece apenas penumbra.Pero entonces!!…

             *                                  *                                  *

Puede decirse que, históricamente, las relaciones que los servicios de inteligencia tienen con algunos medios y hombres de prensa en particular son más y mejores que las que ostentan las propias dependencias de gobierno destinadas a formalizar esas relaciones: secretarías de prensa o de comunicación, departamento de relaciones institucionales, voceros, etc. Esto es así en el mundo, fue así en todo el mundo, nada hace prever que cambie demasiado en el futuro.

            En la Argentina del último tercio del siglo XX esta institución de uso, sin embargo, merece una lectura diferenciada. Digamos, desde Onganía, las dictaduras y sus programas de transferencia financiera utilizaron eficientemente estas relaciones especiales de los servicios de inteligencia con la prensa y/o las empresas mediáticas de una manera tan íntima que prácticamente esos medios y voceros se habían convertido en la avanzada de acción psicológica de esos intereses sobre la sociedad.

            Por otra parte, estas relaciones generaban un campo difuso dentro del propio campo periodístico, dado que la zona de contacto de ambas actividades ( la periodística y las de inteligencia) se volvía francamente lábil y corrediza.

Quien más quien menos que haya realizado alguna tarea periodística en medios de importancia ha recibido alguna vez una sospechosa sugerencia o una indicación sorprendentemente interesada. Quien más quien menos ha advertido conductas demasiado heterodoxas de algún que otro compañero o sentido alguna presión venida de lugares extramediáticos por una vía intramediática.

            Rara vez, no obstante, los periodistas denuncian o publican estas situaciones y mucho menos hacen referencia a las harto conocidas relaciones que notorios hombres de la prensa, especialmente la electrónica, tienen con las viejas estructuras de los servicios de inteligencia del Estado y de las Fuerzas Armadas.

            El origen de esas relaciones puede ser variado. El más honesto resulta de la necesidad de establecer códigos entre los periodistas y sus fuentes. Cuando los servicios apelan a ese requerimiento de familiaridad que los reiterados contactos producen se empieza a tejer un vínculo que termina casi irremisiblemente en la identidad de las actividades. Los casos más extremos son aquellos consistentes en  la directa inclusión de servicios activos en el interior de los medios, pero estos casos son prácticamente imposibles de comprobar. Una profesión tan aluvional como la periodística descalifica cualquier intento de determinar quien y por qué razones es auténticamente periodista.

            Pero si se los mira bien se los registra fácilmente.

                 *                                  *                                  *

            Eduardo Feinman acaba de atender su celular. Está sentado en el extremo izquierdo del sillón compartido por los invitados de los almuerzos de Chiquita Legrand. A la derecha de su pantalla, señora.

Con la mano derecha hace sordina para que su decir en la comunicación telefónica no sea tomado por el boom. Están en el aire. La conductora se sorprende y poco amiga de las situaciones informales frente a las cámaras interroga con la mirada al periodista que cierra su celular.

–         Está confirmado Mirtha. Me acaba de llamar el Comisario Galíndez y se sabe que el piloto acaba de fallecer.-

Se trata del famoso caso del avion de LAPA que nunca alcanzó a despegar del aeroparque Jorge Newbery.

–         Bueno – terció indignada la Legrand – pensemos que este programa lo están viendo seguramente los familiares. Así que…por favor…-

                 *                                  *                                  *

En agosto de 1999 se estrenó en el cine Cosmos la película Padre Mugica que poco tiempo después recibiera el Cóndor de Plata como la mejor realización de cine documental del año.

El trabajo cinematográfico traía desde el oscuro fondo de esos tiempos turbulentos una figura carismática que más crecía a medida que se exploraba en su humanidad. Si la sociedad tenía posiciones tomadas respecto de esa figura, eran más el resultado de las acuñaciones de la época en que fue asesinado que de un conocimiento real. Mugica afloraba así como un ícono  de la causa religiosa por los pobres y desde allí como un militante político forzado por su propia fe.

Pero el dato más destacado del film es el referido a la autoría del asesinato. Desde mayo del ´74 y hasta el ´75 y con posterioridad durante toda la dictadura con origen en marzo del ´76, los servicios de las fuerzas vinculados a la inteligencia de la Triple A generaron la especie muy difundida de que Montoneros, ante la reprobación de Mugica respecto de la continuidad de la lucha armada durante un gobierno democrático, había entrado en una fuerte confrontación con el sacerdote. La versión indicaba que, por esa razón entre otras, Montoneros había matado a Mugica.

Jamás el rumor fue desmentido oficialmente ya que, por otra parte, jamás fueron oficialmente determinados los nombres de los asesinos.

En el film, y a partir de testimonios directos, no sólo se demuestra la inconsistencia de esa versión sino que además se señala que la misma es una evidente operación de los servicios, en ese momento a cargo del lopezreguismo, en un intento de generar conflicto entre la organización armada y los numerosos grupos periféricos a la organización. La operación  lograba, al mismo tiempo, alejar la sospecha social que la muerte hacía caer sobre la figura de José López Rega.

La película Padre Mugica fue más concluyente aún. Desde esos testimonios se presentan los nombres de los autores y su vinculación con la Federal y Prefectura aclarando que “las prestaciones” como ese asesinato y el de Rodolfo Ortega Peña, se hacían por cuenta y orden de la Alianza Anticomunista Argentina.

Más allá de la precisión de los nombres lo que quedaba claro era que ni Firmenich ni nadie en Montoneros había mandado a matar a Mugica y que los asesinos habían salido de esa tríada que relacionaba los servicios de inteligencia con los grupos especiales y las fuerzas de seguridad.

A los diez días del estreno, un apresurado informe sobre “el caso Mugica”, cuya estructura principal remedaba la del documental, fue difundido en el programa Memorias que produce y conduce Samuel «Chiche»”Gelblung. En el informe, casi sin testimonios, con un abuso de la narración en “off” y una desprolijidad inusual en los de su tipo, vuelve a presentarse la tesis de la autoría montonera del asesinato del malogrado sacerdote.

El peso de estos datos convierte una pregunta que se mide inicialmente maliciosa en una interrogante casi ingenua: ¿ de qué Fuerza, de las tantas que hay, saca Gelblung su musa inspiradora?.

                *                                  *                                  *

–          Se estrenó una película que hace referencia al Padre Mujica- dijo Julio Lagos con una voz que no resulta hoy tan cálida y aplomada como durante su encumbrado tiempo radiofónico en Belgrano.

–           Mujica es el cura que mandó a matar Firmenich? – interrogó a alguien que no vemos, que no oímos responder, que no está.

La pregunta que responde es el mejor método de interrogatorios que Lagos conoce. Tal vez un vicio profesional. De cualquiera de sus profesiones.

                 *                                  *                                  *

“El mejor homenaje que los periodistas le pueden hacer a José Luis Cabezas es ser mejores periodistas, investigando más y más alto, indagando con la misma severidad las sospechas sobre el presidente que las que pesan sobre el simple concejal. Durante el mortífero gobierno del General Videla, para dar una falsa idea de libertad, se le permitía a los diarios criticar a funcionarios municipales, secretarios de Estado y ministros civiles. El intendente Cacciatore, por ejemplo, era uno de los chivos expiatorios con que la prensa limpiaba sus culpas por no informar sobre las atrocidades de generales como Suárez Mason y Bussi o almirantes como Massera. Los vicios se incorporan, Grosso, por ejemplo, fue el Cacciatore del comienzo de Menem.”

El párrafo pertenece a una nota editorial de la revista Noticias del 1ro de marzo de 1997 bajo la firma de Jorge Fontevecchia.

Si nos despojamos de la interpretación deducible sobre la inocencia o culpabilidad de los mencionados Cacciatore y Grosso nos queda un mecanismo social – mediático con su impudicia al descubierto.

Pero Fontevecchia creo, comete un error de interpretación tal vez por una generosidad corporativa que yo no tengo. En realidad la prensa del proceso no limpiaba sus culpas por no informar las atrocidades de ocurrencia diaria en esos años oscuros de la historia del país. En realidad este accionar era absolutamente funcional a las mismas atrocidades cometidas.

La realidad construida por los medios reemplaza a toda otra realidad, porque las audiencias sólo pueden asumir una y solo una realidad como posible. Es por eso que, todavía hoy para muchas personas a las que no les tocó vivir directa o indirectamente el clima de atrocidad, lo que se le desinformara por los medios entre 1976 y 1982 es tan o más verdad ( el que golpea primero golpea dos veces) como lo que se le informara por los medios desde 1983 en adelante.

Si a eso le sumamos que muchos de los informadores estaban, están y estarán en carácter protagónico en las pantallas de la televisión, no hay dudas de que la asunción de la realidad es un asunto electivo por parte de las audiencias.

Con respecto Grosso queda claro que, según la interpretación de Fontevecchia que comparto, sirvió para purgar un proceso de corrupción creciente  y que recién comenzaba a expresarse en su versión mega. Sólo agrego que, además, servía de válvula de descompresión a lo que ampliamos en otra parte: la construcción social – mediática del político como “judío” contemporáneo.

 

Tato Contissa, el Domingo, 10 de octubre de 2010 a la(s) 13:28 ·