Archivo de Agosto de 2009

Los Veteranos de la ningunaguerra

Lunes, 24 de Agosto de 2009

En 1985 escribí esto, fragmento de un intento de poema de mayor extensión:

Tan sólo me encontré perdido en un tablero de absurdas diagonales

en donde los más descomprometidos ,livianos y banales

se disfrazaban de mí mismo y festejaban

un triunfo por el que no habían luchado.

Y yo era el derrotado.

Sabía que alguna vez podría exponerlo libre de todo resentimiento y en función de una explicación útil en dónde encontraría multitudes de “identificados”. Hoy hartan menos (porque estamos más viejos) las falsas chapas de luchadores. Pero igual joden, sobre todo cuando se usan para habilitar posiciones reaccionarias y antipopulares yéndola de veteranos de guerras tan falsas como supuestas.

Vuelvo al pasado, pero un poco más cercano, 1994. Este es un fraghmento de “Salven a Clark Kent…Exhortaciones ante lamuerte del periodismo” que publiqué en 2005. El personaje soldado es fácil de reconcer, ya no lucha contra el menemismo pero tiene la casa llena de medallas. Digo yo.

 

 

Menem iba por la reelección.

 

Quería que la novia se entregara por derecho tanto como por deseo. Así fue que abrió la calle de su derrotero histórico pavimentándola con una nueva constitución, obra civil que además de lo obvio tradujo las necesidades de los grupos que tanto lo soliviantaban como lo empujaban hacia el futuro.

 

El gesto llevó a las puertas del delirio cualquier vindicación posible de la Constitución del 49, la última base jurídica legítima incontrastable que había sido derogada y reemplazada con amputaciones por un mamarracho.

 

Durante 28 años esa macilenta Carta Magna, la de 1956, sirvió tanto para toda variedad de atropellos al derecho político como para la perpetración de la mayor enajenación económica de la historia, sólo superada por la que vendría después de su reforma. Apenas algunos de los derechos del trabajador se habían salvado de la demolición constitucional comprimidos en ese 14 bis tan obsequiado por los juristas.

 

Había en 1994 entonces, un propicio momento para mirar hacia atrás como quien busca el porvenir.


Pero no. Había en los medios otras necesidades.

 

Ernesto fue destacado en la convención constituyente por el diario. Era joven. En realidad hoy uno lo ve y siente que siempre fue joven, que lo seguirá siendo indefinidamente. Versión desangelada de Hughes Grant  la televisión le otorga patente de transgresor acomodados a las formas requeridas por las nuevas expectaciones y por el nuevo público. Un público que aplaude de corazón la música de la insolencia sin entender casi nada de la letra.

 

Esa tarde de invierno santafesino, en un bar a doscientos metros del paraninfo de la Universidad del Litoral, las cavilaciones de Ernesto navegaban otras honduras distintas de las que podría provocar la historia que se estaba cerrando bajo los pies de los argentinos.

 

Vio a Alberto garrapateando notas sobre un informe de prensa surgido de las oficinas dispuestas en torno al gran circo convencional. Se acercó con aires livianos altamente contrastantes con la sombría y contracturada actitud del otro.

 

Porque Alberto estaba viejo, arrasado, trasegado por los tiempos de resistir, y se refugiaba automáticamente en lo que estos tipos llamaban rigurosidad. Ratas de hemeroteca, viviseccionadores de documentos, rastreadores de incomprensibles insignificancias invendibles cuya trascendencia estaba más en manos de los historiadores que de los jefes de redacción y los dueños de los medios. Ernesto sabía que Alberto era de esos. Un loser  a todas luces y sombras.

 

Alberto Sombras hurgaba papeles en su maletín raído mientras se retorcía frente a la barra de ese revivido café santafecino. Ernesto lo saludó con la displicencia que, parece ser, es la apariencia imprescindible del periodista, una pizca de detective de novela negra y un dejillo de asomada bohemia. Algo que en suma tiende a decir: detrás de este pibe de aspecto difuso, se esconde mucho más de lo que puede advertirse a primera vista.

 

Alberto Luces chispeó - ¿Y nene….llegaste a leer lo de la Constitución de 1826? –

 

Asomaron las paletas separadas más sobre el labio inferior que de costumbre, casi como enjugando saliva en fuga.

 

-No – dijo terminando de descubrirse hasta la encías - se me ocurrió una nota sobre las barrigas de los constituyentes. Formas de abdomen que pueden insinuar abundancia o descuido, algo de más color. ¿Viste que la panza y lo burgués y el mal gusto funcionan en paralelo? Bueno…me iluminó. Tiré la idea y en la redacción les pareció excelente.-

 

Alberto Luces y Sombras tardó en reaccionar.

 

Tardó como quince años.

 

Tanto tardó, que ya era tarde.

 

 

Me pareció mejor traer esta vieja bronca, gastada y sin filo, que dejar que me gane una nueva, mejor destinada para los verdaderos enemigos.

Un poco de felicidad sin codificar

Lunes, 10 de Agosto de 2009

 

 
TyC, en realidad TSC (Televisión Satelital Codificada), le está tirando barro de tambo a la opinión pública en la cuestión del fútbol televisado.

La desesperación por la pérdida de un negocio multimillonario ha puesto al “grupo” Clarín en pie de guerra. Durante el fin de semana, el presidente de TSC, Marcelo Bombau, se prodigó frente a cada solicitud de la prensa, propia y extraña, en el afán de imponer el temperamento de la opinión pública en torno al caso. Con tono lastimero, y harta disponibilidad de la corporación mediática, el CEO narró los pormenores de la traición y se interrogó respecto a si el Estado nacional no tenía otros temas de mayor importancia y mejor pertinencia de los cuales ocuparse.

La idea poco encubierta de esta versión cana y sin tatuajes a la vista de Francisco De Narváez, es que el Estado habrá de subsidiar el fútbol por un monto mayor al auxilio otorgado a los tamberos, por caso, y que persigue con ello fines de mera demagogia mezclados a los rencores que el gobierno tiene con la prensa libertaria de Clarín.

La realidad se presenta como muy otra, la AFA prontamente va a exponer los números reales y, más allá del crédito que se le pueda otorgar a la fuente, hará más visibles las grietas de la versión empresaria. Para empezar, los derechos al exterior, la distribución y el negocio publicitario arrojan un piso de facturación de 1200 millones de pesos, los que significa duplicar el monto que se especula pagaría el estado argentino a la AFA por los derechos de transmisión. Este número es más de cuatro veces la cifra que percibe la entidad por parte de TSC.

Recordemos que, una semana atrás, el hombre de hierro de la AFA, Julio Grondona (por entonces reputado de experiencia y capacidad de manejo y gestión por los mismos que en estas horas lo comparan con Frank Nitti) había recibido una respuesta dura ante su solicitud de auxilio económico para las entidades a fin de que comience el apertura: “Esta vaca lechera no da más, no podemos hacernos cargo de las malas administraciones de los clubes” dijeron, y se plantaron en los 268 millones de pesos que  oblan por los derechos exclusivos. Derechos exclusivos que ponen de espaldas a las canchas a los televidentes del cable que no pagan el codificado.

 
Mi vecino Artemio López  me advierte desde su blog que “la posibilidad de acceder gratuitamente a la televisación del fútbol, es particularmente beneficiosa para los segmentos pobres ( 30% a nivel nacional y 40% en menores de 15 años) y en especial la posibilidad de seguir en directo a Boca y River, dos eternos codificados.”

Como todo sociólogo cuadrero y grafiquero Artemio nos informa que “ si hubiera fútbol gratuito el acceso a los partidos de Boca y River beneficiaría al 80,8% de la población pobre a nivel nacional, cuyas preferencias se dividen entre ambos equipos y no disponen de ingreso para pagar el abono al codificado.”

Sé que una ganancia para el Estado argentino de seiscientos millones de pesos no garantiza la grandeza de la patria, pero los números de Artemio parecen arrimar buenas razones para imaginar un poco de felicidad al pueblo.

 

Cabeza y Estómago

Lunes, 10 de Agosto de 2009

Libres de decir pero no de facturar. La libertad de concentrar empresas, libertad de monopolio, y la manipulación libérrima del mercado sufrieron un feroz revés en estas horas. La A.F.A rescinde la exclusividad del fútbol con el “grupo” (nombre con el que se conoce a una de las cinco grandes megadictaduras mediáticas de América Latina y que en nuestro idioma se menciona con la celada y litigada marca “Clarín”) y el Estado argentino se hace cargo de esos derechos pagando el doble de la cifra. Veo a Bruce Willis dándole a elegir al compañero que acaba de servirse de los favores de su esposa: ¿cabeza o estómago? Y como no hubo respuesta pues, cabeza y estómago. Los dos golpes se dieron porque el desleal amigo creyó que Willis resignaría esa venganza. No sé porque me vienen esas imágenes. Tal vez muchos en la Argentina de la derrota electoral por tres puntos imaginaron que la amenaza de la ley de medios habría de desinflarse, como ante la resignación de Bruce frente al “partner” tras el descubrimiento de la infidelidad. Quizá sea eso. Habrán pensado algo así. Lo cierto es que el martes que viene, viene la liberación de fútbol, una de las tres fuentes ingresos más importante del grupo. En tres frases. El fútbol no se va a morir. No nos van a expoliar más para ver el fútbol. El balazo dio en el corazón del monopolio. En el corazón no, en el bolsillo, es decir en el estómago. El próximo golpe va a la cabeza. Y es la ley.