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Críticos de tenis, Patólogos y sembradores de sal

Sábado, 18 de Agosto de 2007


  

“El mundo necesita explicarse� es la frase preferida de los pensadores.

No para todos revela su significado central, el de que todo proyecto de organización humana demanda de un relato que lo sostenga. En general, los pensadores del sistema de pensar del mundo occidental se reservan la definición funcional de la frase, puesto que si el mundo necesita explicarse “acá estamos nosotros dispuestos a la tarea� a tanto por palabra.

Santiago Kovadloff acaba de publicar un libro que compendia sus columnas en el diario La Nación bajo el título “Los apremios del día�. El matutino intenta una prelectura del texto desde una entrevista al autor que no excede las tácticas promocionales y que en contenido tampoco traspasa la frontera de los artículos agrupados en el libro.

Me propongo no una discusión en el terreno filosófico dada mi impericia y mi astenia para la tarea, mas si una acción de contrarelato necesaria, habida cuenta la impunidad con la que el pensamiento establecido machaca la letra de la cosmovisión colonial.

Para SK, aunque parece no lo ha advertido, la raíz de los problemas de la Argentina se encuentra exactamente en los sitios y en los momentos en los que ha intentado desembarazarse del destino impuesto a su condición de país semicolonial. Es decir, confunde fruto con raíz, y aún cuando el fruto encierra la semilla de la continuidad, se trata de un error fatal tanto en la Botánica como en la Filosofía.

Tal vez no sea mala intención. En cualquier caso SK no podría verlo dada las categorías utilizadas para el análisis y el método forzado por el que se obliga a enajenarse de las condiciones históricas del objeto que intenta describir. Esta metodología pone al “pensador� en la incómoda y desalentadora situación de quien observa un partido de tenis, haciendo puentes con la mirada entre lo que el país debería ser (según el modelo del otro objeto, el que está en el otro extremo de la cancha) y lo que el país no puede ser por las propias imposibilidades que le genera jugar su partido en la desventaja que le imponen las reglas hechas a la medida del adversario.

Se nota que Kovadloff está mareado y en su agotamiento decide criticar “el mal tenis� de la Argentina y mirar, a sólo efecto de corroboración, el letrero del marcador que nos tiene demasiados sets abajo.

 “Somos un país atrapado en modelos ineficaces y obsoletos -dice. Nuestra transición a la vida democrática está incompleta. Salimos del autoritarismo de Estado, pero no del caudillismo y del autoritarismo personal.� 

Está claro que para SK el asunto pasa por el diseño institucional y no por los roles históricos de los actores interinstitucionales.

La Argentina parece no haber tenido una estructura económica dependiente, un forceps en su evolución social relacionado con esa estructura, un aparato pedagógico orientado a naturalizar su situación de dependencia, un sistema político formal que funcionara como control y garantía del sostenimiento de esas condiciones. Un sistema que no funciona mal, sino que bien, porque está en función de otro sistema superior, el del dominio, que lo diseña y lo perpetúa.

Fue justamente la dificultad de adecuación a esos modelos institucionales impuestos lo que generó, entre otros “males�, al caudillismo como herramienta de compensación en los movimientos sociales. De manera que es razonable considerar que el caudillismo es más un resultado de la implementación de un sistema que una forma alterna al mismo. Es culpar al grano por la existencia de la infección.

La ecuación es otra, fácilmente comprensible para SK si no se obstinara tanto en mirar los libros contables en los que la Argentina no es una columna sino apenas un renglón: El problema en AL no es de contraposición de cosmovisiones sino de conflicto de intereses, puja que llevan ganando los grupos que tienen en el modelo dependiente su razón de ser.

 El diario La Nación no se ahorra en elogios al definir este desatino poco original de como “diagnóstico crudo�. Si fuese yo poseedor de alguna reputación en el club de pensadores me animaría a decir que se trata mejor del diagnóstico de un “crudo� pero, más eficiente cocinero que “thinker� del sistema, me atengo a asegurar que  lo de SK es más un recocido análisis del tipo de los guisos realizados con restos de comidas anteriores, todas según los protocolos de la Casa Central que explota los royalty del pensamiento hamburguesa.

Tampoco el matutino de los Mitre desaprovecha la oportunidad para subirle el precio al libro que manda a editar cuando afirma que no “escapa a profundos dilemas existenciales�.

Rodolfo Kusch , quien no ha gozado precisamente de la atención editorial de la que disfruta SK, ofreció generosos aportes a la corriente del pensamiento existencial rompiendo con la trampa de  universalizar unas ideas para castrar a otras. Lo hizo desde su concepción de “pensar situado�, es decir, reconocer el lugar del observador, sus condiciones históricas, las realidades surgidas al margen del pensamiento que intenta atraparlas desde afuera.

Por él, por Kusch, me hago la pregunta: ¿Atravesó América Latina un estado espiritual como el caracterizado por el “existencialismo�? Tengo certeza que esa pregunta noroccidental nunca fue hecha. La crisis europea que da lugar a la “cuestión universal� de esa corriente filosófica no tiene réplica en los países semicoloniales cuya cuestión del ser y de la identidad, cómo en cualquier entidad existente, demandaba sus propias interrogaciones.

Por la misma razón, la cuestión individual que se universaliza en Europa viene  más con tijera de “capador� en mano que con linterna de iluminador.

A pesar de la amenaza de las tijeras, seguir la prosa de SK nos coloca en lugares de tanta ingenuidad que no queda más que dudar de su inocencia.

“La Argentina está enferma de intolerancia, de autosuficiencia, de la presunción de que el fragmento reemplaza a la totalidad”.

La dialéctica política y social en cualquier segmento de la historia implica la imposición de paradigmas. Son partes que forcejean para imponerse al resto y constituir según su sistema, una totalidad. Confundir todas las partes con la totalidad abruma, sobre todo cuando tal  desconcierto proviene de un pensador que seguramente ha trabajado más que el amateur que escribe esta nota a autores como Thomas Kuhn. Una mirada complementaria de los conceptos de paradigma y hegemonía ayudaría mucho a salir del guirigay.

Creía superado, en mi ignorancia, esa idea decimonónica del progreso indefinido tanto como su representación en una trayectoria unívoca, en dónde los pasados son siempre inferiores a los presentes y estos a los futuros.

Debo de haberme perdido algún revisionismo en la materia puesto que SK sostiene: “Progresar es revertir estos problemas con un alto grado de comprensión sobre el porqué de nuestra inactualidad, de nuestra pérdida de protagonismo en el mundo”.  Para añadir: “Estamos más cerca del pasado que del porvenirâ€?.
 

 Y adiciona: “Estamos más cerca de la simulación que de la autenticidad, y nuestra organización política descansa más sobre el temperamento que sobre la ley�.

Para quien hace como pocos de la duda una jactancia intelectual, SK blande portentosos abolutos, como esta consideración de la Ley. Más modesto y relativo pienso que la ley es una determinación del temperamento epocal. Esta libertad que me da la duda sobre la eternidad de la ley me ayuda a entender que cuando el temperamento real de una organización humana no logra imponerse por comunidad de intereses y consenso y de esta manera facultar “la Ley�, se ingresa al estado de “inconciente cosmovisional reprimido� en estado de latencia bajo la otra ley impuesta por corsetes. Es una ley fracasada porque carece de consenso, y exitosa pues se sostiene de la violencia ejercida por unas minorías o por el agotamiento y la dormidera de las mayorías.

A pesar del título los textos de “Los apremios del día�  transitan con velocidad de morgue. El autor diagnostica con los tiempos del forense, a quien no urge la muerte, pero lamentablemente lo hace  sobre un cuerpo vivo: “Es urgente un esfuerzo desde lo político y de nuestras instituciones para entender las causas por las cuales la ética se divorcia del ejercicio del poder, y por qué éste queda asociado a un hegemonismo intolerante�.

Un médico de sala de urgencias sabe que el poder no es una definición cualificable, sino una situación estratégica, una dimensión, definición y caracterización de la que Kovadloff debería darse por enterado con la simple remisión a Gramsci y a Foucault. En tanto situación estratégica, el poder funciona en nuestros países semicoloniales como poder de control, ya que los grupos que lo detentan resignan las posiciones institucionales para poder presionar sobre ellas, enajenarlas, asociarlas a las prácticas del fracaso que garanticen la continuidad de lo establecido, sirviendo su frustración, adicionalmente, como advertencia de los riesgos del cambio. La simulación es la de plantear la sinonimia de Gobierno y Poder, cuando resultan actores y naturalezas muy diferentes.

La tranquilidad del patólogo que ostenta SK parece relajarlo en demasía, tanto como para cometer con su bisturí errores de cirujano principante. Pongo estos casos como prueba frente al tribunal del Colegio Médico-filosófico:

“Llamo “saber conjetural” al que, sosteniendo con convicción la defensa de principios, valores e hipótesis, está dispuesto a entender que en su propia concepción de las cosas no se agota la comprensión de la verdad; que hay margen para que otras perspectivas, valores y creencias puedan matizar con su propia razón la nuestra. Pero no significa una tolerancia escéptica. Quiere decir que todas las partes son imprescindibles para formar un conjunto; buscamos una cultura orquestal, sinfónica, abierta a la idea de la integración para contrarrestar uno de los males fundamentales de la sociedad: la fragmentación, la diáspora del conocimiento en una infinidad de especialidades discontinuas que no aspiran a buscarse unas a otras, sino a imponerse unas a otras. Existe también una hegemonía epistemológica. Hay disciplinas e ideologías que aspiran a concentrar en sus manos la totalidad del saber, lo cual, además de falso, es peligroso. Lo mejor es tener parte de razón y no toda.â€?

Que hermosa paradoja. ¿Tendrá Kovadloff en este punto toda la razón?

Y hay más.

-Uno de los males de nuestro tiempo es el que resulta de la pérdida de valores universales; es decir, consensuar. Las democracias más desarrolladas en tantos órdenes objetivos no necesariamente lo están en los órdenes subjetivos y morales. Hoy, los países del Primer Mundo son de cuarta desde el punto de vista de la capacidad emblemática de representar grandes valores éticos y espirituales. ¿Hoy? ¿Ayer sí? ¿El ayer del genocidio africano es de primera en el orden subjetivo y espiritual? ¿El ayer del genocidio americano? ¿El ayer de los imperios Romano, Español, Británico? ¿El ayer de las grandes guerras?¿ El ayer del holocausto, de Hiroshima?
 

Y finalmente: “Hemos logrado una integración significativa en lo tecnológico y económico, pero estamos atrasados en lo ético y en el valor de la diferencia. Necesitamos que la globalización esté orientada a una sensibilidad mucho más planetaria, abierta a una conciencia clara de la interdependencia entre partes de un mundo que tiene su riqueza en la diferencia y no en la homogeneidad.�

Necesitamos también que los escorpiones no piquen, que la lluvia no moje, y que toda entidad que haya tenido éxito en su desarrollo contradiga porque sí su propia naturaleza. Sería difícil si no fuera imposible. Como resulta imposible que de la naturaleza del intelectual rentado salga alguna idea molesta para el que paga la renta.

Dice muy bien SK que: “Albert Camus escribió, hace más de medio siglo, estas palabras que deberían servir de acápite al emprendimiento de las transformaciones indispensables que aún estamos a tiempo de llevar a cabo: ‘Lo que me parece deseable en este momento es que, en medio de un mundo de muerte, se decida reflexionar sobre la muerte y elegir. A través de los cinco continentes, y en los años que vienen, una interminable lucha va a desarrollarse entre la violencia y la predicación. Es cierto que las posibilidades de la primera son mil veces más grandes que las de la última. Pero yo siempre he pensado que si el hombre que tiene esperanzas dentro de la condición humana es un loco, el que desespera de los acontecimientos es un cobarde. Y en adelante, el único honor será el de sostener, obstinadamente, ese formidable pleito que decidirá por fin si las palabras son más fuertes que las balas.’
 

Camus no debió haber conocido a los intelectuales de estos lares. Aquí la amenaza de bala compra la palabra, y la hace balas de otro calibre que son disparadas contra las palabras que enfrentan las balas. La violencia simbólica no fluye exclusivamente desde las pantallas del sistema mediático, sino que también se consagra en las catedrales del pensamiento semicolonial establecido como garantía de que nada habrá de ser dicho.

Como en Cartago, siembra de sal para que nada sea sembrado.

Mármol y Patinado, Periodismo y Literatura

Jueves, 26 de Julio de 2007

 

 

“La tercera vez que lo mencioné gané el tercer silencio distraído. Y ese sonó más que ninguno�
 

 

        Cada vez que el julio de este hemisferio hace valer su frío, se encienden las hornallas obligadas de los homenajes. Eva Perón es una pira ineludible para los flamígeros del pensamiento establecido en la Argentina *. La chispa que arroja el pedernal es una rara especie de pudor que ostenta la intelectualidad de papel prensa, puesto que contiene la honestidad inevitable de la primera acepción y el hedor insoportable de la segunda extensión que tiene la palabra. Téngase claro que esa rara especie resulta el único pudor del que disponen los rufianes.

Tropiezan con la cacofonía de que Evita es inevitable.

Tan ocupados en Perón que la sobrevivió veintidós años, desatendieron la magnitud del fantasma que creció en la memoria del pueblo y se coló en la universalidad de los íconos. Cuando quisieron retomar el escarnio, era tarde. La puta ya era santa.

¿Cómo abordar el altar entonces sin recibir el castigo de su custodio multitudinario?

El mármol que talló la historia solo se pule con mármol, ya no es tiempo de cinceles torpes y asesinos. Así trabajan hoy los miserables.

José Mármol, pluma olvidable sino fuese por sus servicios, inventó empero un modo de fascinación libresca: la técnica del patinado literario. Novela histórica llamaron a esa emulación de la práctica pictórica menor.

Se trata de cubrir la realidad de un tiempo con una gruesa capa de pintura, dejarla secar por el olvido, y luego quitar aquí y allá con una lesna fragmentos para que asome lo que fuera cierto y verdadero. Finalmente, con una esponja fina, pringar al acaso con colores más contemporáneos, dolores, rencores, prejuicios, rumores y maledicencias. Y así queda logrado. Una novela histórica que cumple funciones de novela sin tener mérito de serlo y que cuenta una historia que trastorna el pasado y lo condena a la ignorancia.

Bien puede ser la Amalia de Mármol o la Santa Evita del otro patinador literario: Tomás Eloy Martínez.

 

El diseño cuenta con virtud aerodinámica en los cielos de los dictadores de la palabra pública. Por eso tiene el éxito y la difusión asegurados. No le faltará la prensa ni el galardón, necesarios para convertirse en uno más de los libros más comprados y menos leídos, pero no por ello menos influyente de los de los tiempos después de su tiempo.

Debería dejarme llevar por el deseo y creer que la Evita parida por su pueblo doblegará la insidia en esta nueva forma. Es tan posible como que yo no lo vea. Quizá sea testigo en cambio de la brutal paradoja de que los tahúres como Martínez se animen, de una vez por todas, a decir que en el fondo muy en el fondo, Eva Perón era antiperonista.

Si aún no han perpetrado este despropósito ha sido más por falta de imaginación que por ausencia de voluntad.

Es que como escritores son tan mediocres** que ignoran por ponerle precio a la palabra, que la palabra que vale es siempre temeraria.

 

 

 

 

 

* “Establishment� es un recurso de buen uso que han tenido los padres del pensamiento nacional, entre los que Arturo Jauretche ha sido el mejor “cliente�. Es tiempo creo, de nacionalizar el concepto porque nombra una cosa que tiene en la Argentina un ejemplo desmesurado. Pensamiento establecido opone a pensamiento nacional mucho más que “establishment�, porque esta última es tanto una política como una palabra importada que no alcanza a representar cabalmente a la institución colonial que intenta nombrar.

 

** La chatura de este tiempo ha llevado la palabra mediocre a sinónimo de mala calidad, de mérito nulo. En lo que atañe al escritor, a juicio propio que no es necesariamente verdad indiscutible (discutamos si place), Martínez es una pluma mediocre, no mala, pues cumple con los requisitos de la medianía. Su funcionalidad y su servidumbre al pensamiento establecido le han dado rutilancia. Pésimo y a veces malo es  Marcos Aguinis, que no ha tenido por ello menos logro.      

Pecado de Prensa

Lunes, 18 de Junio de 2007

 

 

El más mortal de todos los pecados es el de intentar democratizar la palabra pública.

La ira de los dioses se abate entonces sobre el intruso que profana los olimpos del decir del tiempo, prioridad y privilegio de los constructores de realidades y sus vicarías distribuidas por las capitales de occidente: el sistema mediático hegemónico.

 

Hoy como nunca, el espacio político está confinado a ser un suburbio del espacio mediático, y esa subordinación hace de los medios un sitio inexpugnable de la propiedad privada. La red de monopolios y oligopolios se afianza cada vez más. Esa es la tendencia, la de la concentración de la propiedad mediante el sistema corporativo que diluye la personería de los responsables de los medios y amenaza desde las oscuridades de los fondos del retablo con la mano poderosa de los grandes titiriteros.

Chávez acaba de cerrar un canal. En realidad lo cierra en el título, y en el copete de cada información no le renueva  la licencia. Está claro que los grandes medios no pueden hacer que una cosa pase, pero pueden ponerle el título para que de alguna manera ( la manera de los medios) ocurra en sus escenarios.

 

Hace un par de años publiqué un librito* en donde puse en casos y conceptos unas cuarenta modalidades habituales de manipulación informativa. Podría esperarse que los muchachos hubiesen prodigado un poco de esmero como para sofisticar en algo esas operaciones. Pero no. Cada vez son más obvios, más groseros, más descuidados. Es que cada vez se sienten más impunes porque la concentración fortalece esa sensación. Es que, lo queramos o no, lo advirtamos o no, van camino al poder omnímodo.

Ya lograron desvirtuar  su propia naturaleza. Como todo el mundo debiera saber TODOS LOS MEDIOS SON PUBLICOS. La naturaleza, la esencialidad, la razón de ser de los medios es su carácter público. Luego los medios podrán ser gerenciados por privados, cooperativas, instituciones, organizaciones intermedias o el propio Estado, no hace al fondo de la cuestión.

Ese carácter público, esa naturaleza y esa razón de ser, son el reaseguro del derecho a la información y marca la responsabilidad que los gerenciadores de los medios tienen para con esa garantía. La propia libertad de prensa y de expresión son derechos a custodiar en función (y sólo en función) de la protección del derecho que tiene el ciudadano a ser informado y a saber cómo se le informa. Hay en la historia demasiados ejemplos en los que la libertad de prensa no garantizó el derecho ciudadano a la información, y no hay un solo caso a la inversa.

Una digresión. Apena, en este sentido, que Canal 7 diga de sí ser “La televisión pública� sin entender que más que endilgarse una condición que no puede eludir, consolida la voluntad de los medios en manos privadas de arrogarse el derecho de hacer con sus señales lo que se les dé la real y oligopólica gana. Cierro la digresión diciendo que apena, pero no sorprende.

 

La democratización de la palabra pública no logra plantarse como desafío, como objetivo, como propósito ni como parte esencial de un proyecto político nacional en ninguno de nuestros países. No está siendo visto por los que deberían verlo y está siendo ocultado por quienes medran con su desconocimiento, y confundido deliberadamente por los grupos económicos que los concentran bajo sus férulas.

El futuro amenaza con apremios contra los medios no hegemónicos y alternativos en desamparo legal y con la creciente inoperancia o complacencia de los Estados en sus responsabilidades de garantía y regulación.

Sin ley o con ley tramposa; así se vive mientras la prensa canalla pide “libertad� ante cualquier asomo de garantía para el  derecho a la información.

 

* Salven a Clark Kent. Exhortaciones ante la muerte del periodismo. Buenos Aires. Ed. Corregidor.

 

 

 

Mac Mitre

Miércoles, 13 de Junio de 2007

 

 

 

No hay cuestiones del pasado. Sabe, quien quiera saber, que lo que trae la revisión de los tiempos son preguntas sobre el presente que acucian por respuestas para el futuro.

La Argentina merece tanto como necesita de esas miradas. Tiene dos características que hacen imprescindible cumplir con esta demanda: posee alta politicidad contrastada con una pésima cultura política (ya lo había mencionado Perón en 1972) y, para empeorarla, vive en los tiempos en que el más nítido escenario de la política es el que conforma el sistema mediático concentrado; como se sabe, uno de los territorios en dónde con más prosperidad se da el pensamiento débil, los esperpentos de la intelectualidad módica, los alcahuetes y las plumas mercenarias.

De manera que, cualquier reproche contra la voluntad de revisión del pasado es, solamente, una acción simétrica y por lo mismo opuesta, para evitar preguntas sobre el presente. Como me considero parte de la iglesia, es decir parte del pueblo cristiano, y esta iglesia tiene jerarquía, le dejo al jerarca a cargo de estos silenciamientos las explicaciones que le quepan y me eximo ( y conmigo al resto) de tener que darlas. Además, como la mayoría de los cristianos, hace tiempo que les quité la administración de mi fe y mis comuniones.

Prefiero en cambio demostrar como, las mismas voluntades que propician renunciar por vía de la amnesia deliberada a la reconstrucción del presente, se obstinan en sintetizar todos los pasados posibles en relatos en dónde la ficción funciona como máquina matrizadora.

Pongo por caso el de esa versión teatral en dónde una mujer voluntaria y conceptualmente extranjera, Victoria Ocampo, es emparentada con una figura protagónica de la historia argentina como es Eva Perón. La tarea tiene un cometido menor, hacerle gozar a Ocampo por efecto de contigüidad, de una relevancia internacional y una trascendencia deseada desesperadamente por su gueto y lograda odiosamente por aquella “mujerzuela� de Los Toldos.

He aquí como nos salteamos un pasado sin revisar para construir sobre sus oquedades el pasado necesario. Esa es la técnica pictórica del patinado, consistente en enmascarar una superficie base y permitir algunos asomos de realidad para lograr una nueva y distinta apariencia en dónde nada se supone totalmente falso ni absolutamente verdadero. Es la metodología de truhanes como Tomás Eloy Martínez hoy, o José Mármol en el siglo XIX.

Ese maldito peronismo que no alentó una página del revisionismo histórico, pero que obligó a las alimañas a salir de sus escondrijos a la defensa de sus intereses por unos pocos años, demandó estas tareas intelectuales adicionales en el siglo veinte y en lo que va del XXI dado que se había puesto de hecho en cuestionamiento el relato de la historiografía oficial.

Función similar en la elaboración de pasados hamburguesa, la cumplen periodistas de bochornoso historial, humoristas elevados a politólogos, historiadores de curiosidades y coreógrafos piqueteros.

Cuesta poco imaginarse a Pinti, Castels, Ruiz Guiñazú o Valenzuela disputándose la mención del vendedor del mes en la cadena Mac Mitre de los expendedores de pretéritos vuelta y vuelta.

 

Si se olvida la piedra del tropiezo te toca caer dos y otras tantas veces como si se tratara de una piedra diferente.

 

Saldar

Lunes, 23 de Abril de 2007

¿Quién puede abstraerse de la discusión creciente sobre “setentismo�, violencia y política, reinaugurada sobre el piso debacle del 2001?
Sea por reivindicación generacional, por huir del cono de la sospecha, por oportunidad en el mercado editorial o por esta compulsión periodística de no quedarse afuera de ningún tema de la “agenda�, prácticamente nadie.
Bregan con distinta fortuna de consulta muchos investigadores serios en esa tarea: Anguita, Tarruella, Terán-Calveiro, por nombrar algunos de los muchos. También huellan, con escaso rumor, una treintena de testimoniantes y de incursionistas honrados que laten bajo la influencia bibliográfica de Haroldo Conti, Rodolfo Walsh como cabezas más elogiables.
Sin embargo, la sociedad mediática sólo acepta la realidad de un asunto, cuando esa realidad se expresa con la palabra de los medios. De allí entonces que, figuras y figurones, inocencias y especulaciones, invadan la cuestión en el terreno superficial de ese sistema.
Me es muy difícil hacer juicio sobre la reciente novela de Jorge Lanata, mucho porque no la he leído, poco menos porque aún no logro sobreponerme de la lectura de sus incursiones en el comentario histórico de “Argentinos�. No creo que pueda recuperar el pulmón de la paciencia consumida en esa empresa.
No me hace falta por tanto esa lectura cuando hablaré apenas del sistema de la cultura contemporánea, sus cultores, y su necesidad de saldar y cristalizar en su relato institucional una idea de “los setenta, la política y la violencia� que agote toda discusión posible, desvíe cualquier intento revisionista que contradiga la estructura de ese relato e imponga, como siempre hace, su oxímoron básico: el del silencio atronador.
Nadie habla del pasado sino por razones del presente. La historia alecciona sobre esa necesidad humana.
Por alguna razón de este presente es que se simula una mirada sobre las formas de insurgencia de aquellos años y se evalúa con apuro por llegar prontamente a una conclusión. Aún no llego a esas razones, pero deberíamos explorar los cimientos sobre los que están armadas.
Me conformo provisionalmente con recordar lo ya aprendido sobre el carácter de la cultura mediática. Siempre ocurre lo mismo cuando ese sistema y el periodismo hegemónico como avanzada abordan estos intactos huesos de la historia: se trata no de saber sino de terminar con la pregunta.

El Baile de Nina

Jueves, 19 de Abril de 2007

Ella lo ignora, su marido quizá lo sospeche porque siempre fue un cretino malicioso, pero en todo caso poco importa. Ni ellos, ni Tinelli, ni nadie cercano al “producto� han medido el efecto. Pero el efecto encaja en el diseño estratégico cultural del sistema.

Un giro de Nina, el primero, reduce a todos los movimientos sociales y organizaciones del pueblo ( numerosos, variados, multifacéticos y desconocidos para la mirada única de los medios) a la imagen del “piquetero�. Con una pausa y dos pasos hacia el costado, Nina convierte una expresión política genuina y portentosa en una sola de las acciones que le marcaron la historia: el corte de calles. Porque es el “corte de calles� lo único que el sistema mediático hegemónico rescató del fenómeno social que inexorablemente se abatía sobre la Argentina.

Por qué? Por qué los medios no reflejan las actividades de recuperación de tierras fiscales para vivienda de los, las negociaciones en materia de salud, la organización de comedores, bibliotecas y de unidades económicas familiares que proliferan en infinidad de rincones de los conurbanos del país?

Sencilla me sale la respuesta: porque eso es política, y para los dueños de los medios no se puede hablar de la política buena. Solo puede hablarse de la política en estado permanente de corrupción y solo se puede hacer política en el terreno de los medios. Nada de territorio, nada de barrios, nada de unidades de organización concretas. A la comunidad se la aglutina en colectivos que no las nombran en su originalidad, “la genteâ€?, “ los piqueterosâ€?, “los villeros”. Rara vez aparecen en cámara los dirigentes territoriales que la debacle económica forjó al rigor de la desaparición del Estado, casi nunca. Ni excepcionalmente aparecen los nombres de las organizaciones que las familias se dieron a sí mismas.

Es que ya casi no cortan calles, dejaron casi de hacer lo que hacen “los piqueteros� y entonces es como si, para los medios, hubiesen dejado de existir.

Baila Nina sin saber que su vestido borra la huella trazada por centenares de miles de hombres y mujeres. Baila Nina para el aplauso fácil, para la risa infame, para el escarnio de los sectores medios, para cargar la romana de los que todo lo convierten en dinero.

Bailá Nina,  si es el derecho de tu sueño.

Pero que te digan los viles y los envilecidos que estás bailando sola.

La ficción del individualismo

Miércoles, 18 de Abril de 2007

La argucia principal del individualismo es hacernos sentir solos de una doble soledad: la soledad del éxito, de los pináculos, de la diferencia, de lo inigualable, y la soledad del miedo, de la paranoia, de la incomprensión. Nos compelen a sentirnos individuales para sustanciar el carácter individual y diferente del consumo, para sentirnos desamparados ante las fuerzas ocultas del destino amenazante de pobrezas, de fracasos, de desclasamiento, de oscuros abismos en donde recalan las últimas manifestaciones de la especie humana. Desde la promesa de triunfo nos distraen con sus abalorios y su cultura de realización por la vía del consumo. Desde el temor nos empujan a buscar manos férreas, sistemas de represión y soluciones finales a los problemas que originan la injusticia social y la disolución de los sentimientos de pertenencia.

La acción principal del individualismo es la de romper lanzas contra todo principio de organización colectiva, sea el barrio, la iglesia, el club, el Estado, o cualquier forma de asociación que filtre, distancie o medie entre nosotros (como individuos) y los aparatos de mediación sustentados por el sistema y que constituyen la estructura mediática hegemónica de las sociedades occidentales. No quieren competencia.

Cuando los medios hegemónicos le arrebatan la mediación a la política y se la otorgan a la clase política construida en sus fraguas es para practicar aniquilación de la herramienta en la conciencia colectiva, conciencia vivida, empero, individualmente.

Por eso nos tratan de “vos” frente a los micrófonos y las pantallas. Para que no sintamos que el hablar de los medios (así fue y será) es un hablar colectivo y que cada palabra lanzada tiene encerrada, por la multiplicidad y por la comunidad de culturas, todos los sentidos posibles.

Es la ficción de creer sin creer que somos los únicos destinatarios de la palabra pública.

Nada se debe hacer todo el tiempo

Martes, 17 de Abril de 2007

La frase es escasa pero remite a la idea bíblica. Sin llegar al límite de lo herético, los grandes medios están “todo el tiempo” operando sobre la información, ya casi no se reservan esas acciones para los espacios editoriales y de opinión. Hoy, el “Banco del Sur” aparece y desaparece según se trate de La Nación o Clarín, el gasoducto se extiende en todos lados menos en Ã?mbito Financiero, y Chávez atenta furibundamente contra la libertad de prensa sólo en Infobae. Siempre es buena la variedad de ópticas cuando se acepta que los medios y los periodistas sólo hacemos un relato de la realidad.